
La importancia del buen trato
Lo que se adorna y se hace agradable, la conducta de una persona, son sus cualidades y buen comportamiento, y lo que la convierte en desagradable son sus defectos, su mal comportamiento
foto base mirceaianc - Pixabay
Buenos modales y buen comportamiento: cómo ser una persona agradable
Dice un pensamiento: "Muchos de los éxitos en la vida dependen de cómo uno sepa tratar a los demás".
Lo que se adorna y se hace agradable, la conducta de una persona, son sus cualidades y buen comportamiento, y lo que la convierte en desagradable son sus defectos, su mal comportamiento.
Recordemos que todas las buenas cualidades que hacen a una persona agradable para usted, son las mismas que usted debe tener para resultar una persona agradable a los demás, por esto, observemos las cualidades que le son agradables en lo demás, y que usted se pregunte si las tiene o no y se preocupe por cultivarlas.
No solamente para la convivencia pacifica y amable en el hogar es necesario el buen trato, lo es también para toda relación humana. Por ejemplo, por cuanto carácter o educación una persona trata bien a los demás, sin duda tiene éxito en cualquier tarea u oficio que emprenda o desarrolle en la vida.
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Se escucha decir a empleados de bancos, de fabricas o de otras instituciones: "A mi jefe lo queremos todos porque es una persona bien centrada, tiene buenas acciones". Lo dicen con sinceridad, porque en efecto su jefe tiene una distinguida educación y buenos modales y sabe tratar con respeto.
En el trabajo, el hogar y la actividad social, se hace estrictamente necesario la ecuanimidad, el respeto y la tolerancia, quien no puede ejercitarla, sufre invariables choques y lamentables pérdidas, porque será una persona mal calificada por sus constantes riñas y disgustos.
La ciencia de las relaciones humanas y la verdadera educación consiste, en preparar y formar a la persona para lograr cada vez un mayor grado de madurez emocional y control de si mismo, puesto que, el único medio para que pueda tener las capacidades requeridas para adaptarse libre y espontáneamente a la vida, es aprendiendo a respetar a controlar y distinguir su conducta.
El buen trato se aprende en el hogar. Los padres por tanto deben ser como los buenos jefes que se ganan el cariño de sus subalternos por medio del buen trato.
Pero sus hijos, a su vez deben ganarse la benevolencia de sus padres. En efecto a veces sucede que, los hijos pretenden decir la ultima palabra en el hogar, las buenas maneras no se les ceben en la cabeza. El resultado es que los padres cambian de actitud y se vuelven severos. En la armonía del hogar juega un panel muy importante el buen trato de los unos para los otros. No nos arrepentiremos nunca si a tiempo sabemos frenar nuestros instintos violentos y usamos las buenas maneras con todos, Nos iremos ganando la simpatía de todos, el respeto y la amistad. Sin ser autoritarios ni pretender autoridad, se nos escucha con atención cuando hablamos, y se nos sigue en lo que digamos.
Si, por el contrario, somos toscos en modales y vulgares en el lenguaje, la gente nos desprecia y nos vuelve la espalda . Nos aíslan, mejor somos nosotros los que nos buscamos ese aislamiento. Nunca estaremos bien ni en el hogar, ni en el trabajo. Seremos eternos amargados.
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Hay muchas personas que tienen un carácter ofensivo, sin que quizás se den cuenta de ello, y con gran desencanto ven como ninguna persona entabla amistades duraderas con ellas; por esto, a cada uno le corresponde investigar y darse cuenta que concepto se forma la gente de ellos y pide ayuda a sus amigos de mas confianza. No olvidemos que es más fácil notar un vicio que reconocer una virtud.
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