
Consejos para que los tímidos dejen de serlo (con vídeo)
Las inseguridades, el miedo a la reacción de los demás, el temor al rechazo o a las críticas son algunas de las causas más frecuentes que 'alimentan' la timidez
foto base cocoparisienne - Pixabay
La timidez y la forma de afrontarla
La timidez es una sensación de vergüenza, de inseguridad, de falta de confianza en uno mismo que se suele manifestar ante situaciones sociales nuevas y que le impide o le dificulta a una persona el relacionarse con los demás.
Las inseguridades, el miedo a la reacción de los demás, el temor al rechazo o a las críticas son algunas de las causas más frecuentes que 'alimentan' la timidez. La timidez se puede superar, con más o menos trabajo y un poco de esfuerzo.
Cómo 'detectar' a una persona tímida. ¿Cómo son sus gestos y sus movimientos?
Es importante conocer cómo se refleja la timidez en ciertos movimientos, para comprenderla mejor y saber cómo afrontarla y cómo poder ayudar a la persona que es tímida.
Una persona tímida suele tener su cuerpo en una posición de 'cerrado'. Es decir, se suele 'encoger' sobre sí mismo para no llamar la atención. Incluso, puede andar cabizbajo para pasar lo más desapercibido que pueda. También, las personas tímidas suelen desviar la mirada, pensando que si no miran a los demás no serán vistos.
Te puede interesar: Estrategias para superar la timidez. ¿Cómo superar la timidez? (con vídeo)
Las personas tímidas suelen hablar poco. Cuando lo hacen suelen hablar con un tono de voz bajo, como no atreviéndose a hablar o para no llamar excesivamente la atención de las personas que le rodean.
El pelo les sirve como refugio. Si lo tienen largo, suelen aprovecharlo para ocultar su rostro, o al menos para tapárselo todo lo que les sea posible.
Una persona tímida suele evitar buscar la notoriedad, el protagonismo que la gente fije la atención en ella. Su objetivo es pasar lo más desapercibido que sea posible.
¿Cómo suele vestir una persona tímida?
Las personas tímidas suelen utilizar ropa ancha, que no marca la formas del cuerpo. Suelen utilizar prendas de colores muy discretos y diseños muy clásicos, que no llamen demasiado la atención.
Apenas suelen llevar complementos, o llevan muy pocos, y los que llevan suelen ser muy poco llamativos.
Los objetos que sirven para 'ocultarse' a las personas tímidas
El teléfono móvil-celular, podemos decir que es el rey de los pretextos para no tener 'relaciones' con los demás. Sirven para aislarse escuchando música, escribiendo mensajes o manteniendo una conversación -real o no-. Es la excusa perfecta para los tímidos -y para los no tan tímidos-.
Te puede interesar: La comunicación con los demás. La capacidad de comunicarnos bien (con vídeo)
Cuando llevan objetos, como maletines, libros, carpetas, etcétera, los suelen utilizar como escudo para mantener las distancias con los demás.
Sugerencias para ser más sociables y combatir la timidez
1. Buscar nuestro 'atractivo'. Hay que buscar las partes más atractivas de nuestro cuerpo y tratar de potenciarlas y 'explotarlas' frente a los demás. Esto nos aportará seguridad.
2. Estirar el cuerpo. Para evitar ese postura encogida y retraía, nos pondremos frente al espejo para practicar una postura bien derecha, recta, vertical. Estirar el cuerpo y tratar de mantener esta postura recta hasta que se convierta en nuestra postura natural.
3. Movimientos expansivos. Hay que hacer y entrenar movimientos expansivos, que sean abiertos y que faciliten las relaciones con los demás. Hay que hacer movimientos de apertura que muestren las ganas que tenemos de relacionarnos con los demás. Estar con los brazos cruzados, con las manos en los bolsillos, etcétera, suelen ser gestos de cierre que indican la falta de interés o la incomodidad.
4. Aprender sonreír. Hay que sonreír a las otras personas, y no bajar la mirada.
Resumiendo, hay que entrenar el cuerpo para que se sienta cómodo con estas posturas, con los gestos y con la actitud positiva. Hay que repetirlo cada día como cualquier otro ejercicio físico, para que se convierta en un hábito y acabe por ser algo natural en nosotros.
Teresa Baró, experta en comunicación personal y colaboradora habitual del maravilloso programa de RTVE "Para todos la 2", nos ofrece unas estupendas sugerencias, si no para superar la timidez, sí al menos para ser menos tímidos.
Su opinión es importante.
Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.
-
La cena comienza con una recepción nocturna en el Palacio de San Martino Alfieri para todos los invitados. Se conmemora la Visita Real de la Casa de Saboya Piamonte hace 230 años. La familia Saboya Piamonte, reinó en la Italia unificada desde 1861
-
Los buenos modales forman parte de la educación básica de cualquier persona. Son necesarios para moverse en sociedad a lo largo de toda nuestra vida
-
Comportamientos que desafían la paciencia de los camareros en los restaurantes
-
Si tenemos que comunicar alguna queja podemos dejarla para el final de la fiesta, o podemos hacérsela saber a alguno de los organizadores, pero siempre de forma discreta y privada
-
Cuestiones interesantes planteadas por los asistentes a las jornadas de protocolo a Don Carlos Fuente.
-
Nuestros gestos y nuestros movimientos comunican. Las manos son muy importante en la comunicación no verbal y gestual
-
La mayoría de los teléfono actuales tienen una función denominada manos libres o altavoz. Puede ser de gran utilidad en determinados momentos, pero no en todos
-
Las buenas enseñanzas deben interiorizarse a fin de lograr que los menores sean individuos idóneos para relacionarse con éxito, crear un clima de cordialidad a su alrededor y forjar efusivos lazos con sus semejantes
-
Nuestro comportamiento siempre está en tela de juicio. ¿Actúo bien, actúo mal? ¿Debo hacer lo que los demás piensan que debo hacer?
-
En ocasiones nos sentimos culpables, sin saber muy bien porqué. No es lo mismo sentirse culpable de algo que ser culpable
-
El anfitrión es la persona encargada de hacer sentir cómodos a los invitados y de brindarles lo mejor de sí
-
Meter la pata puede ser un hecho casual, puntual o bien puede ser algo más habitual, depende del momento y de las circunstancias.