Los tratamientos y sobrescritos
Tratamientos debidos a las distintas personalidades y autoridades en siglo XIX

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Tratamientos de cortesía para utilizar en los escritos y sobrescritos en el siglo XIX
Aquella urbanidad
Se concederá el tratamiento de:
1. Santidad o Beatitud, al Papa, nuestro Santo Padre en Roma.
2. Majestad, al Rey y a la Reina, nuestros señores y a los demás Reyes.
3. Majestad Cesárea, al Emperador.
4. Alteza Real, a los Serenísimos Señores Príncipe y Princesa de Asturias, Infantes de España, personas reales, y al Duque de Saboya.
5. Alteza Serenísima, al Gran Duque de Florencia, a los Electores del Sacro Romano Imperio, a los Duques de Mantua, Palma, Guastala y otros potentados.
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6. Alteza y Excelencia, a los Serenísimos y Excelentísimos Señores Duque de Venecia y Dux de Génova.
7. Excelencia, a los primeros ministros, o secretarios de Su Majestad. A los Capitanes y Tenientes Generales del ejército. A los Grandes de España y sus primogénitos. A los Virreyes, Ex-Virreyes, Embajadores y Ex-Embajadores. A los caballeros de la insigne orden del Toisón de Oro, y las Grandes Cruces de las órdenes de Carlos III, Isabel La Católica, San Fernando y San Hermenegildo. A los Consejeros de Estado.
8. Señoría Ilustrísima, a los reverendos Arzobispos y Obispos. A los Camaristas.
9. Señoría, a los Mariscales de Campo, Brigadieres y Coroneles. A los Intendentes y Comisarios ordenados. A los títulos de Castilla, e hijos segundos de Grandes de España. A los Presidentes de los Consejos y a los Consejeros. A los Auditores de Guerra. A los Jueces de las Chancillerías y Audiencias.
Las señoras viudas o casadas gozan del tratamiento que tuvieron o tienen sus esposos.
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El recreo discurre normalmente conversando de manera desahogada, contando historias agradables y graciosas que provoquen la risa y la diversión del grupo
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La imprudencia, esa hija de la vehemencia en el pensamiento y de la intemperancia en la expresión
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Guardaos también al escuchar la historia o relación de un suceso de decir: "eso lo sé yo muy bien".
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La murmuración había de ser evitada, por principio, entre otras razones porque era augurio de malos presagios en las relaciones cívicas
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Lo que más contribuye a dar elegancia a una persona y a que sea considerada como persona prudente y educada es el mantener todas las partes de su cuerpo en la posición que la naturaleza o el uso exigen
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El templo es la casa del Señor. Es un lugar de oración y recogimiento, donde se debe guardar silencio
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La urbanidad y la finura son, por lo menos, tan indispensables en la vida de la familia como en las relaciones sociales fuera del hogar
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No hay que salir sin saludar y sin despedirse de los presentes.
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Considerando la mesa como un sitio de placer, no debe invitarse nada más que a personas gratas.
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Las ceremonias del casamiento suelen solemnizarse más cuando se trata del matrimonio canónico que cuando es solo civil, pero se asemejan tanto, que las reglas que vemos convienen a las dos formas de unión legal.
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La formar de trocear y servir algunas carnes y pescados tiene mucho que ver con la destreza de la persona que corta y sirve
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No puede haber héroe que no tenga algún extremo sublime: las medianías no son asunto del aplauso







