
Reglas de cortesía y de etiqueta para convivir con los chismes y los cotilleos
Hay expertos que opinan que las personas que 'crean' o difunden cotilleos malos lo que hacen es desahogarse y descargar su agresividad
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Hablar de otras personas de forma poco favorable, ¿es correcto?
Los cotilleos -comentarios o noticias que circulan entre la gente, con información que no suele estar verificada- han existido toda la vida. El conocido patio de vecinos, la plaza del pueblo, etcétera, eran y son, en algunos casos, centros de cotilleos y chismes. Pero, desde la llegada de las redes sociales a nuestras vidas, el impacto de los chismes y cotilleos se ha multiplicado de manera exponencial. ¿Cómo nos afectan?
El problema surge cuando estos 'creadores' de chismes y cotilleos cuentan con una amplia legión de seguidores. Seguidores que se creen a pies juntillas, todo o casi todo lo que dicen. Un ejemplo muy ilustrativo son los llamados programas del corazón y algunos otros que se denominan de crónica social. Incluso, algunos programas deportivos se han convertido en 'programas de cotilleos deportivos'.
Este tipo de programas hablan de personas y situaciones que, en muchos casos, no conocen. Es decir, hablan de oídas. Hablan del comportamiento y la vida de otras personas, juzgando incluso lo que es socialmente aceptable. ¿No hay espejos en ese tipo de programas para que puedan mirarse? Está demostrado que los principales autores de cotilleos pueden ver su fuente inagotable de rumores y especulaciones como una vía rápida de alcanzar la popularidad.
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El cotilleo social tiene una característica muy especial: se habla de alguien cuando no está presente -o se habla a sus espaldas-. Y eso, como todo el mundo sabe en cuestiones de etiqueta y buenos modales, no es un comportamiento muy correcto, ni muy educado.
Cotilleos buenos versus cotilleos malos
Los cotilleos, como tal, existen desde que el hombre socializa y se relaciona con otras personas. Un cotilleo 'bueno', sirve, en algunos casos, para entablar contacto con otras personas, tanto en reuniones sociales como en el trabajo. Es una buena entrada para conectar. ¿Por qué? Porque los cotilleos suelen ser divertidos, amenos y suelen despertar un cierto interés. Pero, entramos en la categoría de los cotilleos. ¿Buenos o malos?
El cotilleo puede ser 'bueno' cuando se relatan hechos que no afectan de forma negativa a la vida de una persona y que no revelan ningún tipo de secreto o confidencia. Informaciones superficiales y que no tienen ninguna 'carga negativa', relevancia ni mala intención.
El cotilleo malo es aquel que miente, que traiciona, que tergiversa información, que transmite rumores infundados y que, de manera consciente o inconsciente, daña a otra persona -principalmente a su reputación- o a personas de su familia o entorno.
Algunos expertos que opinan que las personas que 'crean' o difunden cotilleos malos lo que hacen es desahogarse y descargar su agresividad. En algunos casos, hay más cosas detrás. Vuelcan sus propias frustraciones y sus peores sentimientos, como envidias y complejos, en una persona a la que eligen como 'objetivo' de sus cotilleos y chismes.
El cotilleo 'malo' afecta a personas reales. Este tipo de 'informaciones' suelen hacer sentir a las personas objeto de sus comentarios como difamadas, calumniadas, angustiadas y perseguidas. Se traicionan las confidencias, se tergiversan los hechos y se daña la reputación.
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¿Cómo podemos defendernos de este tipo de 'ataques'?
Siendo sinceros, no es fácil. Lo más correcto sería poder comunicarse con el autor de estos chismes y cotilleos para pedirle que deje de hablar de nosotros. ¿Cuál es el problema? Que ese es el juego que muchos quieren. Lo que popularmente se conoce como 'entrar al trapo'. Entrar en el juego de dimes y diretes, desmentidos, etcétera. Esta opción puede agravar el problema aún más.
Otra opción, por la que algunas personas apuestan, es dejar pasar el tema. Esperamos que con el tiempo se olvide el tema o las informaciones vertidas sobre una determinada cuestión. No siempre funciona.
Hacer un comunicado. Cuando somos objeto de este tipo de chismes y cotilleos malos, se puede identificar al principal culpable -periodista y/o medio-, exponer el daño que se ha hecho y el efecto que ha tenido en nosotros. Es posible que consigamos que dejen de hablar de nosotros si conseguimos 'avergonzarlos' ante su falta de rigor y profesionalidad.
La vía legal. Cuando todo lo anterior no funciona, es posible que la única opción que nos quede sea la vía legal. Acudir a los tribunales y que sean los jueces los que dicten sentencia. No es una vía rápida, ni gratuita. Tampoco, además, no suele solucionar de forma definitiva el problema porque suele tener muchas 'aristas'.
Resumiendo, cotillear o chismorrear, no es algo que debamos hacer de manera habitual, sobre todo cuando puede afectar a la reputación o imagen de otra persona. Un cotilleo 'blanco' de vez en cuando no está mal visto. Pero cuidado, puede ser adictivo y pasarse al 'lado oscuro' de los cotilleos y de los chismes más nocivos.
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