Consecuencias de ser impuntuales. La impuntualidad en la vida cotidiana
La falta de puntualidad es un problema que afecta a todos los ámbitos de nuestra vida. Desde el entorno laboral y profesional hasta en nuestra vida social y personal es un problema importante la impuntualidad

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La impuntualidad: insensibilidad, irresponsabilidad y mala educación
Llegar tarde es inaceptable... salvo en situaciones excepcionales
La impuntualidad es un problema social que, en ocasiones, no abordamos con la suficiente seriedad. Devaluamos algo tan importante como es el tiempo de los demás. La impuntualidad puede ser el origen de muchos problemas y situaciones realmente complejas. Sobre todo en el ámbito empresarial e institucional. Sin olvidarnos de nuestra esfera social y personal. Vamos a ver algunos de los muchos problemas que ocasiona ser impuntuales.
Consecuencias de la impuntualidad en el trabajo
Llegar tarde al trabajo, sobre todo cuando se trabaja en equipo, supone perjudicar el trabajo de los demás. Incluso, sobrecargar a los compañeros con trabajo extra para compensar nuestro retraso. Además, en algunas ocasiones, los compañeros llegarán a mentir para cubrirnos. Eso supone un riesgo importante para ellos. No es de buena educación pedirle a alguien que mienta por nosotros.
Si el trabajo es de cara al público, haremos perder el tiempo a las personas que esperan para realizar una compra, una gestión, etc. También, cargaremos con más trabajo y responsabilidad al compañero que nos tenga que sustituir -si hay personal disponible-.
Consecuencias de la falta de puntualidad en actos y ceremonias
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El trabajo de muchas personas se puede poner en peligro cuando hay retrasos en actos y ceremonias oficiales o institucionales en las que se requiere que todos sean puntuales. Invitados y anfitriones-organizadores. Un retraso del premiado, del homenajeado o del invitado principal pueda dar al traste con muchos días de meticulosa preparación. En este tipo de actos tan ceremoniosos se puede producir un efecto dominó indeseado.
También en ceremonias o celebraciones familiares. Tener a los invitados esperando en la iglesia durante mucho tiempo es una falta de cortesía y educación importante. O tener esperando a los invitados a un banquete esperando por los anfitriones. Todo este tipo de faltas de puntualidad hablan muy mal de las personas que las cometen.
Qué consecuencias tiene la falta de puntualidad a nivel personal
Llegar tarde a una cita, bien sea de pareja o con amigos, es de mala educación. ¿Qué ocurre en estos ámbitos más 'íntimos'? Que no le damos tanta importancia. Incluso, disculpamos a esa persona que siempre llegar tarde. ¿Consecuencias? Que esta falta de importancia la llevamos a otros ámbitos y no valoramos lo fundamental que es llegar puntual a una ceremonia, al trabajo, a un acto o a un espectáculo, por poner algunos ejemplos.
Una buena lección para los impuntuales puede ser dejarles plantados. Puede ser la forma de darles una pequeña lección.
¿Hay solución para los impuntuales? Anticiparse al problema
La impuntualidad tiene mucho que ver con la organización. Las personas desorganizadas suelen ser las más impuntuales. Organizar los compromisos es la mejor solución. Saber de antemano qué tenemos que hacer cada día. Si hay cambios tratar de tener opciones alternativas. Ante cualquier imprevisto, hay que avisar con toda la antelación posible para que los afectados puedan tomar las decisiones oportunas -posponer, cancelar, etc.-.
El manejo de las excusas
Los impuntuales tienen un interminable ramillete de excusas para justificar sus retrasos. Salvo casos 'especiales' donde una excusa puede ser razonable y hay que aceptarla, en el resto de los casos las cosas deben ser más serias. De forma dialogada hay que hacer ver al impuntual los daños que causa su falta de puntualidad. Es importante tratar de analizar las causas de su impuntualidad para intentar buscar una solución. No siempre es un problema de falta de organización. Pueden ser problemas personales, familiares o de otra índole. Habrá que tratar de comprender cada situación personal para intentar solucionar el tema de la impuntualidad.
Para terminar, manejar la impuntualidad puede ser complicado. Hay tantos factores externos que nos influyen que, en ocasiones, no es fácil controlarlos todos. Pero al menos hay que hacer un esfuerzo por erradicar el hábito de la impuntualidad.
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