Los dos errores con la servilleta que jamás debes cometer en un restaurante o en cualquier otro lugar
¿Servilleta al cuello? El fallo de etiqueta que delata a una persona que no sabe bien las normas de etiqueta en la mesa. Pero hay algo más que ponerse la servilleta al cuello...

protocolo.org
Los dos errores con la servilleta que jamás debes cometer en un restaurante o en cualquier otro lugar
Imagina la escena: estás en una comida importante, ya sea de negocios o una cena elegante. Te han servido el plato principal, todo va sobre ruedas y, de repente, cometes un pequeño error. En lo que tardas en parpadear, tu imagen de persona educada y sofisticada se desmorona por completo.
¿Cuál es ese temido error? Colocarte la servilleta anudada al cuello, al más puro estilo babero. Y vas y lo haces con toda naturalidad.
Aunque parezca una acción inofensiva para proteger tu ropa, el protocolo indica una regla muy clara: este hábito transmite la impresión de que no sabes comer sin mancharte. Si quieres dominar los buenos modales y dejar una impresión impecable, te explicamos cómo evitar dos errores más comunes de lo que piensas que suelen tener como protagonista a la servilleta.
El "efecto babero" y por qué debes evitarlo
La regla de oro de la etiqueta es la naturalidad y el respeto. Al colocarte la servilleta alrededor del cuello de la camisa, del escote o por encima de la corbata, estás enviando un mensaje sutil pero contundente de desconfianza en tus propias habilidades a la hora de comer.
La norma de etiqueta: La servilleta debe colocarse siempre sobre el regazo. Se desdobla con naturalidad y se extiende sobre las piernas antes de empezar a comer o al llegar los platos.
El segundo gran error: el "momento limpieza"
Hay otro desliz muy común que complica la situación en la mesa. Imagina que notas una pequeña mancha o imperfección en tu tenedor, cuchillo o copa. Tu instinto te pide agarrar la servilleta y frotar vigorosamente la pieza para limpiarla por tu cuenta. No lo hagas.
Limpiar los cubiertos, las copas o la vajilla con tu propia servilleta es una falta importante de educación por dos motivos de peso:
1. Es antihigiénico: La servilleta de tela está pensada exclusivamente para limpiarte la boca y las manos.
2. Es una ofensa directa: Al limpiar el cubierto, estás poniendo en duda públicamente la higiene, el cuidado y la limpieza de tus anfitriones o del restaurante.
¿Cómo actuar correctamente?
Si detectas que una pieza de la cubertería, un plato o una copa no está perfectamente limpia, mantén la calma. La etiqueta social indica que debes dirigirte discretamente al camarero o al anfitrión para pedirle, por favor, que reemplace la pieza por una limpia. Sin dramas, sin llamar la atención y sin usar la servilleta como un trapo de cocina.
La próxima vez que te sientes a comer, recuerda mantener la servilleta en tu regazo y confiar el servicio a los profesionales. Tu imagen y tu reputación te lo agradecerá.
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