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Comunicación: Monopolizar la charla e interrumpir a los demás. Hablar de uno mismo sin importarle le cuentan los demás

¿Por qué interrumpimos? Lo que esconde el hábito de no dejar hablar al resto

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Las conversaciones no se pueden convertir en monólogos
Interrumpir mientras otra persona habla es de mala educación. Las conversaciones no se pueden convertir en monólogos

Saber escuchar y prestar atención. Por qué interrumpir y monopolizar es de mala educación

Hoy vamos a hablar de las personas que interrumpen y que solo saben hablar de sí mismas. ¿Eres de los que monopoliza una conversación o interrumpes a la persona que habla? Cuando se interrumple la continuidad de una conversación, no solo se siente molesto quien está hablando, sino también las personas que están escuchando.

En una reunión de amigos, María interrumpió a Juan justo a la mitad de su anécdota. Durante la siguiente hora, habló incesantemente sobre sus éxitos personales, sus viajes y sus compras, sin dejar que nadie más participara ni preguntarle a los demás su opinión.

¿Qué errores cometió María?

María cortó la intervención de otra persona de forma abrupta, lo cual denota falta de respeto. Además, monopolizó la conversación presumiendo de sí misma, lo que revela inseguridad y una total falta de interés por escuchar a los demás.

¿Qué nos dice la etiqueta sobre este comportamiento?

Es una falta de educación interrumpir a una persona que está hablando a la mitad de una frase o explicación. Un buen conversador debe saber escuchar, evitar el egocentrismo o vanagloriarse de sus propios logros, y jamás monopolizar la conversación.

Si queremos contar algo, habrá que esperar nuestro turno. Tampoco es apropiado contar algo que no viene a cuento simplemente porque tenemos ganas de contarlo o por presumir.

 

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