El espíritu de la contradicción.
Si no os es dado libertaros de la conversación de semejantes gentes, abandonadles.

Del espíritu de la contradicción.
Cuando vuestra mala estrella os reúna con uno de estos tales, no propongáis conversación alguna; cededles, porque aunque tengáis toda la lógica de Condillac reunida a la elocuencia e imaginación de Chateaubriand, no sería el triunfo vuestro.
Son hombres cuya felicidad consiste en ser opuestos a los otros, a pesar de la razón y la evidencia, y muy frecuentemente aun de sus propias opiniones.
He conocido el molde, por decirlo así, de esta necia clase de gentes. Si sacaba yo el reloj, a juicio de él, estaba algunos minutos atrasado o adelantado, porque él lo tiene arreglado por la mejor meridiana de la Corte. Si hablaba de una noticia anunciada en un periódico, era falsa; él la había leído en otro mejor informado, o lo sabía por cierto conducto que lo contaba de otra manera; aplaudía siempre a los actores de menos mérito; no alababa sino las piezas que habían sido silbadas, o las obras nuevas que se habían quedado en las tiendas de los libreros.
Si no os es dado libertaros de la conversación de semejantes gentes, abandonadles; pues como solo es disputar es su felicidad, ellos mismo pondrán fin a una conversación que no les ofrece permuta alguna de este gusto.
-
7475

Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia
Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo
Su opinión es importante.
Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.
-
Pon todo tu esmero en procurar que el amor, que debes a tus semejantes, comience en ti a efectuarse con toda perfección...
-
En los siglos VI, VII y VIII, la embriaguez llegó en algunos puntos a tal altura, que una ley lombarda ordenó que los jueces no fuesen al tribunal sino en ayunas.
-
Los puntos principales de los artículos sobre la cortedad, la desatención, las distracciones, la economía y las gracias.
-
Distinción general, entre sexos, al dirigirse a Dios y en el templo.
-
En el coche sube siempre la persona de más respeto; pero si tiene una sola puerta, se subirá de modo que a nadie se moleste.
-
Escribiendo a personas ocupadas en negocios o en letras, hay que ser breve; al paso que con las personas queridas nunca una carta es demasiado larga.
-
Cae muy mal el menear las piernas cuando se está sentado, pero es insoportable el balancearlas; no debe permitirse esto ni a los niños, tan contrario es a la buena educación
-
De la urbanidad en las maneras de los niños.
-
Así como no conviene tener los cabellos muy cortos, cosa que desfiguraría a la persona, hay que procurar también que no sean demasiado largos y en particular que no caigan sobre los ojos
-
Los tratamientos correspondientes y debidos a las jerarquías civil, militar y eclesiástica.
-
El paseo y el andar por la calle debe hacerse de una forma prudente y respetuosa.
-
Debe ir a dar la bienvenida a los vecinos recién llegados. Lo ideal es que esta visita se haga durante las primeras veinticuatro horas de estancia en la nueva residencia.


