Urbanidad del viaje en diligencia. Lección decimocuarta.
Atenciones en los viajes en diligencia y comportamiento durante el viaje.

Urbanidad del viaje en diligencia.
** Pregunta. ¿Qué debe practicar un caballero tan luego como haya ocupado su puesto en el carruaje?
Respuesta. Si observa que una señora tiene su puesto menos cómodo que el suyo se le ha de ofrecer atentamente, y debe la misma atención a cualquier otra persona que por su edad o calidad le merezca respeto.
*** Pregunta. Y las señoras ¿qué deben observar por su parte en el coche o diligencia?
Respuesta. No han de mostrarse muy exigentes, no abusar de la complacencia de los caballeros; y durante el viaje han de poner gran cuidado en no incomodar a nadie y tratar con la mayor atención y delicadeza a los que vayan en su compañía.
* Pregunta. ¿Qué clase de conversación se ha de tener con los compañeros y compañeras de viaje?
Respuesta. Ha de ser siempre prudente y templada, pudiendo amenizarla con la narración de algún cuento o aventura graciosa, que sin disgustar ni ofender a ninguno de los presentes destierre la monotonía de las pesadas horas del viaje.
** Pregunta. Cuando pare el coche para bajar ¿qué exige de los caballeros la urbanidad?
Respuesta. Que bajen primero y presenten la mano a las señoras y a los ancianos, ofreciéndoles igual respeto cuando hayan de subir otra vez para continuar su camino.
* Pregunta. Y cuando nos hallemos en el término de nuestro viaje, ¿que atención tendremos con los que han ido con nosotros?
Respuesta. Les saludaremos atentamente y les daremos las gracias por el placer que nos ha procurado su compañía.
-
8595

Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia
Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo
Su opinión es importante.
Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.
-
La cortesía y el pudor exigen cubrir todas las partes del cuerpo, salvo la cabeza y las manos.
-
Las necesidades diarias del rey y de su familia, de los ministros y oficiales superiores de su casa podían ser atendidas sólo si la enorme corte funcionaba como una máquina
-
La decendia prohíbe aquellas acciones inocentes en sí mismas, pero que merman la idea de la dignidad en aquel que las ejecuta.
-
Se provoca la risa hablando de objetos bajos y plebeyos en tono grandioso y elevado con el cual reciben aquellos un aire cómico y gracioso.
-
No necesitan algunos para hechizar de las yerbas de Tesalia, que con sólo el buen aire de una gorra encantan necios, digo desvanecidos.
-
Dice un conocido refrán: "De bien nacidos es ser agradecidos". La ingratitud es de personas poco educadas.
-
Nada hay que comunique mayor grado de belleza y elegancia a cuanto nos concierne, que el aseo y la limpieza
-
Actos inurbanos o molestos a los presentes.
-
Los charlatanes se hacen callar no dando pávulo a sus palabras, del mismo modo que un tocador de violín para a los bailarines cesando de tocar.
-
No es lo malo escrutar; lo malo es que el afán de investigación se traduzca en juicios críticos, en comentarios que única y exclusivamente pueden redundar en daño ajeno
-
El servicio de mesa es una cuestión importante a tener en cuenta en cualquier tipo de comida.
-
El respeto por las creencias de los demás.


