Visitas a los enfermos en los hospitales. No molestar a los enfermos (con vídeo)
Cómo comportarse correctamente al visitar a un enfermo en el hospital. Consejos para hacer un visita correcta y no molestar

protocolo.org
Cómo visitar a un enfermo en el hospital sin molestar y de verdad hacer buena compañía
Visitar a un enfermo es un gesto de cariño, pero ¿estás seguro de que lo haces bien? Algunas veces podemos llegar a molestar sin apenas darnos cuenta.
¿Te ha pasado? Vas al hospital a ver a un familiar o amigo, con la mejor intención, pero al final sales con la sensación de que has molestado más que acompañado. No eres el único. Muchas visitas hospitalarias, sin querer, acaban siendo incómodas para el enfermo, el personal sanitario e incluso para los propios visitantes.
Hace poco, una amiga me contaba que su suegro llevó chorizo y una botella de vino para "animar" a su cuñado, recién operado del estómago. Menos mal que no probó ni un bocado, porque casi acaba de vuelta al quirófano. Solo de ver esos alimentos que tanto le gustaban y no podía comer, pasó un mal rato.
Visitar a alguien en el hospital es un detalle bonito, pero si no sabes cómo actuar, puedes incomodar al personal, molestar al enfermo o incluso causar algún problema. Aunque tu intención sea buena, a veces la visita se convierte en una molestia en lugar de un momento agradable.
Lo que NO debes hacer, y casi nadie te dice
1. Llevar niños pequeños
El hospital no es una guardería. Los niños pueden molestar, contagiar al enfermo o contagiarse ellos mismos. Además, si vas pendiente de que no toquen nada o no corran, no estarás realmente acompañando al enfermo. Si no hay más remedio, que sea una visita muy corta. Aunque la mejor opción, es dejarlos en casa al cuidado de un adulto.
2. Fumar, comer o beber como si estuvieras en un pícnic
Parece increíble, pero aún hay quienes encienden cigarrillos (aunque sean electrónicos) dentro de la habitación. Otros se toman una cerveza o se comen unas patatas fritas que sacaron de la máquina de vending del hospital. Un hospital no es un bar. Respeta el espacio y al enfermo.
3. Llevar comida o bebida sin consultar
Por mucho que tu sopa de pollo lo cure todo, consulta siempre con el médico antes de llevar cualquier tipo de comida o bebida. Lo que para ti es inofensivo, para el enfermo puede ser peligroso. Mejor evita llevar comida, a menos que te lo autorice expresamente el médico.
4. Aprovechar para que te vea el médico, para que te pase una consulta
El personal sanitario está ahí para cuidar al paciente, no a ti. No es el momento de pedirle que te mire un lunar, escuche tu tos o te renueve una receta. Además, no pueden contarte todo lo que saben por cuestiones legales, salvo que sea una persona autorizada.
Lo que SÍ puedes hacer (y realmente ayuda)
1. Pregunta antes de ir
Asegúrate de que el enfermo puede recibir visitas y en qué horarios. Algunos días están más cansados o tienen pruebas médicas.
2. Visitas cortas
No te quedes horas. A veces, 15 o 20 minutos son suficientes para animar sin agotar.
3. Conversa, pero observa
Si el enfermo está despierto y con ganas de hablar, escucha. Si está cansado o dormido, no lo fuerces. A veces, el silencio o un gesto de compañía vale más que mil palabras.
4. Ofrece ayuda concreta
En lugar de decir "avísame si necesitas algo", propón algo útil: "¿Quieres que te traiga un libro?", "¿Necesitas que recoja algo de tu casa?".
Sentido común y empatía
Cuando visitas a un enfermo y te comportas con respeto y prudencia, todos salen ganando: el paciente se siente acompañado, el personal sanitario lo agradece y tú te vas con la satisfacción de haber ayudado de verdad.
No vayas solo por cumplir. Si no puedes ir en el momento adecuado o no sabes cómo actuar, a veces lo mejor es esperar y dejar la visita para otro momento. Un mensaje de apoyo o una llamada también pueden ser un gran consuelo.
¿Y tú? ¿Has tenido alguna experiencia incómoda como visitante o enfermo en un hospital?
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