
Los temas de conversación en las celebraciones navideñas
Reunirse en Navidad es algo más que una tradición. Es una ocasión única para conversar, para intercambiar experiencias, vivencias y anécdotas
Lennart Tange
¿De qué hablamos en la mesa de Navidad?
Tener la fiesta en paz: prudencia con los temas de conversación que elegimos
Reunirse en Navidad es algo más que una tradición. Es una ocasión única para conversar, para intercambiar experiencias, vivencias y sucesos acaecidos durante el año. Pero, hay que tener mucho cuidado con los temas que surgen en esas conversaciones o tertulias.
La combinación de un ambiente familiar, la confianza, la desinhibición del momento propiciada, en muchos casos, por alguna copita de más, pueden dar lugar a que la conversación se transforme en disputa, riña o altercado. Tener una discusión de este tipo pueda arruinar cualquier velada.
Herry Lawford
Temas de conversación para evitar confrontaciones
Los temas de conversación sobre diferencias familiares, mejor dejarlos a un lado. No es el momento ni el lugar más adecuado. Tampoco es el momento de hacer negocios o de aprovechar para contar alguna noticia desagradable. No seamos indiscreto revelando algún "secreto" ajeno -que dejaría de serlo- o alguna noticia que pueda poner en 'peligro' la tranquilidad de la celebración. Por ejemplo, "soltar una noticia bomba" del tipo: mamá, estoy embarazada; papá, me he divorciado el pasado verano, etcétera-.
Los temas "no recomendados" en otras ocasiones también pueden servir para estas fiestas. Accidentes, hechos luctuosos, enfermedades, religión, política, etcétera, mejor dejarlos para otro momento. También, los deportes pueden ser una fuente de conflictos si hay personas que militan o son seguidores de distintos equipos rivales. Si se tratan esos temas, hay que ser muy prudentes y respetuosos. Ahora bien, una cosa es la teoría y otra la práctica. Algunos de estos temas acaban saliendo a la conversación. ¿Qué hacer? Ser prudentes con lo que decimos y respetuosos con las opiniones y comentarios de los demás.
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Entonces, ¿qué temas son los apropiados para conversar en la mesa?
Hay muchos temas para conversar, sobre todo cuando la mayoría de los invitados son familiares. Siempre será posible hacer referencia a muchas anécdotas divertidas de vivencias pasadas, buenas noticas que compartir y alguna que otra broma que hacer -¡cuidado!, hemos dicho broma no gamberrada, que es muy distinto-.
En la mesa, y fuera de ella, no hay que competir por ser el más "gracioso" de la velada. Este tipo de personas suelen aburrir a los demás invitados. No hay nada más molesto que una persona cargante y pesada, que insiste continuamente en ser el chistoso de la fiesta -aunque no tenga gracia alguna-. No olvidemos el refrán: "Lo poco agrada y lo mucho enfada".
Tampoco hay que monopolizar las conversaciones. Debemos saber callar y escuchar, también. Ni ser tan callados que no abramos la boca durante toda la velada, ni tan "habladores" que no dejemos intervenir a los demás. En el punto medio está la virtud, dice un refrán.
Stefan Magdalinski
Conversaciones 'fuera de control'
Si la conversación deriva hacia la política, la religión, determinadas creencias, algunos deportes... lo mejor es no "calentar" el ambiente, aunque nos quedemos con ganas de dar nuestra opinión de una forma más contundente. Hay que ser prudentes y no crear o avivar cualquier tipo de polémica que pueda surgir. Cualquiera que sea el tema de conservación, si surge alguna controversia, es mejor apaciguar que azuzar. Evitar lo que vulgarmente se conoce como "malmeter" o "encender los ánimos".
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Resumiendo, un tema de conversación no debe ser la causa que arruine a todos los presentes una feliz velada navideña. Las fechas navideñas son para compartir alegrías y no para crear conflictos. Como nos aconseja la sabiduría popular: "una sonrisa resuelve muchos problemas y el silencio los evita". Alguna veces, es mejor estar callados.
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