Urbanidad de cómo hay que despedirse y marcharse en las visitas.
No hay que salir sin saludar y sin despedirse de los presentes.

Urbanidad de cómo hay que despedirse y marcharse en las visitas.
Cuando se visita a alguien que es de rango superior, o cuando uno se da cuenta de que la persona con quien está, tiene algo que hacer, no hay que detenerse tanto tiempo que se vea forzada a despedirnos. Siempre es mejor retirarse uno mismo; y es conveniente disponerse a salir cuando la persona con quien se está permanece en silencio, cuando llama a alguien, o cuando da algún otro indicio de que tiene cosas que hacer en otra parte.
No hay que salir sin saludar y sin despedirse de los presentes. Sin embargo, si se está en casa de una persona de rango eminente y otro le habla inmediatamente después de nosotros, o se pone a atender otra cosa inmediatamente después de habernos hablado, es conveniente salir sin decir nada, e incluso sin que se note. Y si uno sale solo, hay que abrir y cerrar la puerta con suavidad, sin hacer ningún ruido, y no cubrirse hasta después de haberla cerrado.
Hay que proceder de modo que al salir de la casa de una persona a quien se ha visitado, no se tome la molestia de acompañarnos. Con todo, no hay que rehusar esta atención con excesiva insistencia; y en caso de que desee hacerlo, debe tenerse la cabeza descubierta durante ese tiempo, y luego dar a esa persona muestras de agradecimiento, haciendo profunda reverencia.
Si es persona de rango muy superior quien hace este honor, no hay que impedírselo, porque sería dar a entender que no estamos del todo persuadidos de que sabe lo que hace; y podría ocurrir, en alguna ocasión, que uno se opusiera indebidamente a algo que dicha persona tratara de hacernos. Hay que dejarla que nos acompañe hasta donde guste, y al dejarla, agradecérselo cortésmente haciendo profunda reverencia.
Sin embargo, en esa ocasión se puede dar a entender por algún signo, que en caso de que tal honor se hiciera a nosotros, no nos lo atribuimos. Y eso debe hacerse siguiendo el camino, sin mirar atrás, o incluso volviéndose o parándose, como para dejar pasar a la persona que nos acompaña, y mostrar, de esa forma, que pensamos que tiene algo que hacer en otra parte. Si pareciera evidente que es a nosotros a quien dicha persona rinde esa cortesía de acompañarnos y guiarnos, entonces hay que detenerse simplemente, apartarse a un lado, y no moverse del sitio hasta que ella haya vuelto a entrar en su habitación.
Cuando la persona a quien se ha visitado nos lleva hasta la puerta de la calle, no hay que montarse en el caballo ni en la carroza en su presencia, sino que antes de montar hay que rogarle que vuelva a su casa; si ella, con todo, desea quedarse, hay que marchar a pie y dejar que la carroza siga, o llevar al caballo por la brida, si es que uno va a caballo, hasta que dicha persona haya entrado y ya no se la vea.
-
13581

Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia
Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo
Su opinión es importante.
Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.
-
El templo es la casa del Señor. Es un lugar de oración y recogimiento, donde se debe guardar silencio
-
No es decoroso, después de haberse ensuciado o lavado las manos, el secarlas con los vestidos propios o ajenos, o en una pared, o en cualquier otro lugar que pueda ensuciar a alguien
-
Un cumplimiento largo no puede tener gracia, sino que fastidia, como fastidia el elogio si dura mucho.
-
Consejos y sugerencias sobre cuestiones generales relativas a la urbanidad
-
Según el hotel, se debe vestir de manera más o menos elegante, y no hacerse notar por demasiada negligencia o por una exhibición de trajes exagerada.
-
Desprecia el falso saber, es malo. Pero estima el saber verdadero, que siempre es útil. Estímalo, lo poseas, o no lo poseas tu mismo
-
Las visitas deben ser recibidas en la sala que se tenga para tal objeto, adonde las mandará pasar la sirvienta.
-
Repara que hay una gran diferencia entre compañero y amigo; porque el primero regularmente es involuntario y accidental, cuando el último es voluntario y decidido.
-
No se debe exigir que todos sean buenos periodistas, pero sí que la forma de la letra sea clara y sin garabatos.
-
La avaricia se echa de ver, por donde quiera, pareciéndose al amor y a los celos.
-
La escuela y el hogar eran los otros ámbitos en los que resultaba apropiado un silencio, quizá no tan drástico como el del templo, pero sí con escasísimas excepciones
-
El respeto, es la característica principal, entre muchas otras, que debe tener un niño con otras personas con las que convive a diario




