Los honores de la mesa: trinchar y servir. I.
Sobre el modo de trinchar y servir la mesa, reglas a observar.

Los honores de la mesa: trinchar y servir.
Quien haga los honores de la mesa debe observar las siguientes reglas:
1. Sentados ya todos los comensales, comenzará por servir la sopa a los convidados, prefiriendo en igualdad de circunstancias, a las señoras, luego a los caballeros, según su calidad o el orden de sus puestos, empezando por la derecha.
2. Cuando vaya a servir a una persona, le indicará las clases de sopa que hubiere, y después que con el cucharón haya puesto en un plato lo que aquélla prefiere, se lo entregará con la mano derecha, y con la izquierda recibirá el plato que la misma le alargue, el cual llevará desde luego a la derecha, pasando a servir a quien le toque.
3. Atenderá al número de los que ocupen la mesa y a la cantidad de los manjares que a ella salgan, a fin de hacer otras tantas partes, o algunas más.
4. No tomará para sí hasta que los demás estén servidos.
5. Lo que se sirva a otro se pondrá en un plato limpio, y no se dará por punto general con el cuchillo, tenedor o la cuchara, mayormente si acabásemos de usarlos. Sin embargo, el pan, ya sea entero como cuando es pequeño, ya esté cortado en rebanadas, se sirve con la punta del cuchillo.
Antes de repartir el cocido, se pone en un plato todo lo que hubiere de tocino, ave, carnero, vaca u otra especie de carne, y la verdura, los garbanzos, etc., que quedaron en la fuente, se reparten con la cuchara. En el interin se corta el tocino en pequeños trozos, y la carnes al través en tajadas más o menos largas y proporcionadas, despojándola de los huesos, tendones y grasa. Hecho esto, se coloca un tenedor limpio en el plato, que se hace pasar en seguida para que cada uno tome lo que le parezca.
Las aves de algún tamaño, como el pavo, la gallina, el pollo, etc., se cortan con trinchante y cuchillo bien afilado. Para esto se sujeta el ave clavando el trinchante, o en su defecto, el tenedor en la parte inferior del ave, y con el cuchillo se descoyunta ésta por su parte superior, llevando el mayor trozo posible de la pechuga, la cual luego se separa también del ala y se divide en lonchas transversales. Acto continuo se procede a cortar el muslo, se saca entera la rabadilla, se acaba de separar la pechuga y, finalmente, se parte el espinazo en dos mitades, o se deja el esqueleto solo en caso de ser un pavo el ave que se trincha. Para desprender bien las ancas y los alones, cuídese de fijar bien el cuchillo en las coyunturas.
El ánade y toda ave de agua, se dividirá en lonjas, comenzando por los lados del estómago y concluyendo por los muslos y alones.
La perdiz se trincha comúnmente con cuchara, partiéndola a lo largo y separando con el tenedor las piernas y la pechuga, la cual es un bocado exquisito.
Los pichones se parten así mismo de arriba abajo con la cuchara, si están bien cocidos, o bien se dividen en cuatro partes.
Las aves embuchadas y sin huesos se cortan a ronchas como el salchichón, y el relleno se sirve con cuchara.
El lomo se corta al hilo y al través en pequeñas lonjas; el riñón y el solomillo en ruedas.
La carne de los guisados, cuando viene a grandes trozos, se coloca primeramente en un plato, y después de cortada en porciones más pequeñas y proporcionadas, se sirven sin salsa; al que le guste de ella se le pone luego en su plato.
El conejo y la liebre se parten a lo largo desde el cuello, y se levantan en seguida los lomos desde la extremidad anterior hasta las ancas; se cortan al través en pequeños trozos, y después se separa la parte carnosa de las ancas y se les quita la cola con porción de carne. Mas si es gazapillo tierno, se le corta la cabeza y se le divide al través sin quitarle el lomo, de modo que éste y los lados queden reunidos.
Un corderito o cabrito se parte de arriba abajo pasando el cuchillo sobre el espinazo, luego cada mitad se subdivide en costillas iguales, se separan las espaldas y piernas, las cuales se cortan así mismo en pedazos; las partes más delicadas del cabrito son las del cuarto trasero, y la del cordero lo son las costillas.
- Los honores de la mesa: trinchar y servir. I.
- Los honores de la mesa: trinchar y servir. II.
-
13102

Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia
Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo
Su opinión es importante.
Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.
-
Por el modo de portaros en una sociedad, formarán las gentes que no os conozcan buena o mala opinión de vosotros; es pues muy importante que no os descuidéis sobre este punto.
-
El mismo estilo que se usa cuando se habla, debe emplearse siempre que se escribe una carta
-
No hay cosa tan delicada como el carácter moral, y en nada debe ser uno tan interesado como en conservarle puro.
-
Advierte que hay tanta diferencia entre la cortedad y la modestia, como que ésta es muy recomendable, y aquella es muy ridícula.
-
Hombres y mujeres van a los bailes para bailar y disfrutar del baile, y las anfitriones invitan a sus amigos porque quieren que éstos se diviertan.
-
Reglas sencillas de cortesía, de buenos modales y de instrucción para las niñas.
-
Los bailes son sin duda de su agrado, por el gran partido que de ellos saca la belleza. No es cuestión baladí organizarlos para una dueña de casa
-
Replicar y contradecir en sociedad.
-
Todas las acciones nuestras que en las vicisitudes socíales y en la conversación común ahorran incomodidad, tiempo y trabajo a nuestros semejantes.
-
Fraseología urbana para las principales ocurrencias de la vida social.
-
Una ciencia que enseña a complacer en el verdadero rol o lugar que nos toca es la civilidad
-
Llegados al término del viaje nada se deben los unos a los otros sino un saludo urbano, y algunos deseos lisonjeros.


