Cuestiones sobre la urbanidad. VI
La urbanidad y la civilidad para los jóvenes en unas simples cuestiones.

Cuestiones sobre la urbanidad.
El hombre fino, ¿qué ha de observar en el trato con las señoras?
Al pasar por una escalera con una señora o un mayor, ¿qué debemos hacer?
¿Cómo se portará Vd. al ser llamado a la mesa?
¿A quién corresponde hacer los honores de la mesa?
¿Qué actos religiosos es muy justo practicar antes y después de comer?
¿Qué defectos han de evitarse cuando se come?
¿Hay otras groserías de que debemos abstenernos en la mesa?
¿Qué reglas es preciso no perder de vista al comer?
¿Se limpiará Vd. los labios antes y después de beber?
Si alguno de los comensales nos regalare una fineza o brindare por nuestra salud, ¿qué nos exige entonces la cortesía?
Cuestiones sobre la urbanidad
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Solamente daremos algunos consejos sobre el modo de conducirse en el campo.
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No necesitan algunos para hechizar de las yerbas de Tesalia, que con sólo el buen aire de una gorra encantan necios, digo desvanecidos.
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El escritor del manual, justifica las diferencias que establece la urbanidad según el sexo
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La pieza destinada para comer, estará ordinariamente montada con menos aparato que las piezas de recibo
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Los jóvenes deben aprender a comportarse en la mesa, sobre todo cuando la comparten con personas adultas
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En los siglos VI, VII y VIII, la embriaguez llegó en algunos puntos a tal altura, que una ley lombarda ordenó que los jueces no fuesen al tribunal sino en ayunas.
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Nadie ignora que en otro tiempo muchos pueblos y, particularmente los germanos, se servían de cuernos para beber.
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En el paseo, muchas elegantes hacen tertulias animadas, pero hay que guardar en ellas gran compostura y evitar las conversaciones en voz alta y las risas extemporáneas
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La historia social del lenguaje aspira a dar cuenta de todas las manifestaciones ordinarias de la cotidianidad lingüística
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De las condiciones que la cortesía pide que acompañen a las palabras.
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Ningún convidado debe mostrar repugnancia, ni menos negarse a cualquiera exigencia directa o indirecta del amo de la casa.
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Antes de soltar la lengua informaos de los genios de aquellas personas con quienes estéis en sociedad, porque en todas partes abundan más las cabezas desarregladas, que las de sano juicio.




