Dos preguntas clave sobre las propinas: ¿Hay que dejar siempre propina? ¿Qué importe hay que dejar de propina?
El tema de las propinas suele ser bastante controvertido porque no hay una regla escrita que determine cuándo dejar una propina y qué importe dejar

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El cuestionado mundo de las propinas: el equilibrio de la generosidad y la gratitud
La propina, es una práctica arraigada en muchas culturas alrededor del mundo. Las propinas son una parte importante de la cultura de servicio en muchos países, pero en cada país del mundo las cosas pueden ser un poco diferentes.
Además de tener en cuenta las reglas de etiqueta y las buenas maneras, conceptos como la generosidad y el agradecimiento entran en juego cuando se trata de valorar si debemos dejar una propina y cuál debería ser su importe.
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Responder a la pregunta si se debe dejar una propina está vinculada a los valores culturales y a la apreciación del servicio recibido. La mayoría de las personas sugieren que, en general, es apropiado dejar una propina como señal de gratitud por un servicio bien realizado. El gesto de dejar una propina reconoce el esfuerzo del personal.
Sin embargo, como hemos comentado, el tema de las propinas tiene una importante influencia cultural. Incluso dentro de un mismo país, cada zona o región puede tener distintas costumbres. También influye el tipo de establecimiento o el servicio que hemos recibido -taxi, peluquería, servicio de botones, etcétera-. Por este motivo, dejar una pequeña propina es considerado un signo de cortesía en muchos países europeos, mientras que en Japón, donde las propinas no son tradicionales, puede percibirse como poco apropiado, incluso algo ofensivo. La clave está en conocer las costumbres locales y adaptarse a ellas lo mejor posible.
¿Cuánto importe hay que dejar de propina en cada país?
La cantidad de propina que se deja puede ser muy variable. Aunque en muchos países del mundo se establece en una media del 10-15-20%, no siempre es así. Por ejemplo, en España es costumbre dejar el redondeo de una factura, o un importe discrecional, en función de la valoración del servicio recibido. Es decir, no hay un tanto por ciento generalizado.
Al final, dejar un determinado importe supone encontrar un equilibrio entre la valoración del servicio recibido y la generosidad del cliente.
También debemos señalar que no se deja la misma propina en todos los servicios. No es lo mismo un restaurante que el servicio prestado por un taxi, un mozo de maletas o un guía turístico. Incluso, el importe de la propina puede variar en función de la categoría del establecimiento.
Lo que no se debe hacer es dejar monedas sueltas -calderilla- o una cantidad tan irrisoria que sea casi un insulto. Es mejor no dejar nada que una cantidad ridícula.

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¿Qué pasa si no dejamos propina?
No dejar propina no se considera una falta de educación en muchos países del mundo al ser un gesto voluntario. Sin embargo, si recibimos un buen servicio y no dejamos propina, el camarero o la persona que nos presta un servicio puede sentirse decepcionada, incluso molesta. Por ejemplo, en los Estados Unidos es fácil que hasta nos lo puedan recriminar porque es casi una obligación dejar propina. En muchos establecimientos para evitar este tipo de situaciones lo suelen incluir en la cuenta. Por esta razón, es importante fijarse bien en la factura si viene algún cargo adicional que incluya la propina.
Si viajamos fuera de nuestras fronteras, es recomendable conocer las normas sociales y costumbres locales sobre el tema de las propinas -y sobre muchas otras cosas, también-. La generosidad, el respeto y la cultura de la gratitud son valores fundamentales que hay que tener en cuenta a la hora de dejar una propina. Recordemos que las propinas son una forma tangible de expresar agradecimiento por un servicio bien realizado, adaptándonos a cada situación y contexto. Debemos mantener una actitud respetuosa porque dar una propina no es dar una limosna.
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