
Invitados adicionales.
Solo en una visita muy informal nos podemos dar el lujo de preguntar si nos es permitido llevar alguna persona adicional.

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Es de muy mal gusto, cuando se nos extiende una invitación de cualquier tipo, ya sea una cena, un buffet, un cóctel, o demás, el llevar a otra persona que no sea de la familia inmediata. Solo en una visita muy informal nos podemos dar el lujo de preguntar si nos es permitido llevar alguna persona adicional. El mero hecho de hacer la pregunta a nuestra anfitriona ya resulta de mal gusto, pues esto la pondría en una situación muy embarazosa y difícil.
Casi ninguna persona se sentirá con la confianza suficiente como para ser franca y responder con una negativa, y explicar sus razones para no desear un invitado adicional. Por lo general la anfitriona se limitará a acceder: "Si, puedes traer a tu vecina", o "Sí, puedes traer al papá de tu esposo" ... aunque este hecho le cause transtornos inesperados y gastos adicionales.
Es muy posible que no tenga suficientes asientos para acomodar un grupo mayor del que esperaba, o que no haya preparado suficientes cubiertos o suficiente cantidad de alimentos o bebidas para un grupo mayor.
No obstante, un buen anfitrión deberá contar con la posibilidad que surjan ciertos imprevistos y tendrá que saber como salir al paso de estas situaciones inesperadas.
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