Reglas de etiqueta en el juego. Saber jugar, saber estar
El juego tiene una etiqueta que le es enteramente peculiar, y consiste en todas aquellas finas y generosas demostraciones que se hacen entre sí las personas que juegan

protocolo. org - FP Pro
Buen comportamiento en el juego. "En la mesa y en el juego se conoce al caballero"
Manual de Buenas Costumbres y Modales. Urbanidad y Buenas Maneras.
1. El juego es, como la mesa, una piedra de toque de la educación. El amor propio ejerce en él un imperio tan absoluto; somos propensos a enfadarnos cuando nuestra habilidad queda vencida por la de los demás; nos impresiona tanto el ver desconcertados nuestros cálculos y combinaciones y perdidos nuestros esfuerzos; es tan natural, en fin, que nos sintamos contentos y satisfechos cuando salimos victoriosos, que si no poseemos aquel fondo de desprendimiento, generosidad y moderación que es inseparable de una buena educación, imposible será que dejemos de incurrir en la grave falta de aparecer mustios y mortificados en los reveses del juego, y de ofender la dignidad y el amor propio de nuestros contrarios, cuando los vencemos, manifestando entonces una pueril y ridícula alegría.
2. El juego tiene una etiqueta que le es enteramente peculiar, y consiste en todas aquellas finas y generosas demostraciones que se hacen entre sí las personas que juegan, por medio de las cuales manifiesta cada una de ellas que sólo la anima el deseo de pasar un rato de honesto entretenimiento, y que no pone por tanto grande ahínco en salir triunfante, ni menos pretender hacer ostentación de su habilidad y su talento, ni oscurecer y deprimir la habilidad y el talento de los demás.
3. No hablamos aquí de esas reuniones de inmoralidad y de escándalo, donde el azar arrebata el producto del trabajo y lo hace pasar instantáneamente a otras manos; donde se arruinará a la inocente familia, precipitándola despiadadamente de la cumbre del bienestar al profundo seno de la miseria; donde el hombre bien educado va a cambiar sus elevados sentimientos por sentimientos de codicia y de cinismo, sus maneras suaves y elegantes por maneras rudas y vulgares, sus hábitos de delicadeza y de cultura por hábitos groseros y antisociales; donde se metaliza el corazón y se rebajan sus más tiernos afectos; donde se estragan, en suma, las costumbres, y se abre la carrera de todos los vicios.
Te puede interesar: El juego y las diversiones en los países islámicos. Reglas de etiqueta
En este tipo de reuniones no reina ni puede reinar ninguna especie de etiqueta, pues las sensaciones que se experimentan al ver perdidas en un momento cuantiosas sumas, cuya adquisición ha costado acaso grandes fatigas, y el ansia de entrar a poseer el fruto del ajeno trabajo, no sólo excluyen todo acto de generosidad y de fina cortesanía, sino que excitan en el ánimo sentimiento de indignación y malevolencia; y raro es el hombre que llega a dominarse hasta aparentar serenidad y delicadeza, cuando hierven dentro de su pecho las más crueles y violentas pasiones.
4. Al ponernos a jugar, demos por hecho que la suerte no habrá de favorecernos, a fin de que este resultado no llegue nunca a sorprendernos, y a hacernos perder la serenidad y buen humor que entonces más que nunca debemos manifestar en sociedad. Nada hay tan desagradable como el ver personas que han empezado a jugar llenas de animación y contento, ir tomando un aire de reconcentración y displicencia, a medida que van experimentando contrariedades; desluciéndose todavía más, y apareciendo más mezquinas y vulgares, aquellas en quienes alternan los sentimientos de la tristeza y de la alegría, según que la fortuna les niega o les concede sus favores.
5. Cuando juegan señoras y caballeros, la etiqueta exige aún mayor delicadeza y desprendimiento entre todos los jugadores. Los caballeros muestran entonces, en todos los actos del juego, aquella particular consideración que deben siempre a las señoras; y éstas, por su parte, corresponden a la conducta obsequiosa y galante de los caballeros, manifestándoles siempre una atención exquisita, y absteniéndose, sobre todo, de abusar en manera alguna de las contemplaciones debidas a su sexo.
6. Al distribuir los naipes en los juegos carteados, los caballeros no arrojan sobre la mesa los que corresponden a las señoras para que ellas los levanten, sino que se los presentan atentamente y con cierta gracia, para que los reciban de sus propias manos. Igual obsequio tributa siempre un caballero de buen tono, a otro caballero a quien por su edad u otras circunstancias debe especial consideración y respeto, y aún a todos los demás con quienes juega, la primera vez que le toca distribuir los naipes.
7. Las discusiones que suelen suscitarse en el juego no toman jamás, entre la gente fina, un carácter de seriedad e importancia que pueda elevarlas al grado de calor de los altercados; y cuando no puedan resolverse prontamente por la fuerza de la razón y el convencimiento, ellas terminan siempre defiriendo cortés y afablemente los inferiores a la opinión de los superiores, y los caballeros a las de las señoras.
8. No nos entreguemos exclusivamente al juego, en reuniones que tengan también por objeto otros entretenimientos. Abstrayéndonos de esta suerte del centro de la sociedad, manifestaríamos no encontrar en ella ningún otro placer, faltaríamos al deber de contribuir por nuestra parte a la general animación y a la variedad de las distracciones, y aún excitaríamos la sospecha de encontrarnos dominados por el vicio cuyos funestos caracteres acaban de bosquejarse, el cual no debe irse a ostentar jamás en los círculos que presiden la moral y el decoro.
-
1338

Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia
Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo
Su opinión es importante.
Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.
-
Nos encontramos maravillosamente en esto distintas generaciones; generaciones que convergemos juntas: todas ellas llenas de experiencia y habilidades que en una perfecta unidad serán el soporte para salir librados de esta situación lo mejor posible
-
La expresión de cortesía 'que aproveche' está siendo puesta en cuestión por, a nuestro entender, cuestiones puramente banales. Siempre se están buscando formas de diferenciarse de los demás 'creando' modales ficticios que nos hagan parecer más
-
Los ascensores los utilizan a diario millones de personas. Pero, ¿se utilizan con buenos modales?
-
El tiempo vuela o pasa muy despacio dependiendo del momento, si estamos disfrutando o no
-
Las relaciones sociales implican tener que comunicarnos, en algunas ocasiones, con personas que no conocemos
-
Muchas personas con parálisis cerebral arrastran las palabras y tienen movimientos involuntarios
-
Generalmente se cree a los artistas muy propensos a la envidia y para huir de esta acusación, conservando no obstante el derecho de manifestar su pensamiento, deben alabar con interés lo que les parezca bien.
-
Pensar que un manual de "buenas costumbres" o de "buenas maneras" o de "moral social" escrito en 1853 nos va a resolver la crisis de identidad por la que transcurren nuestros pueblos es una necedad
-
Hay vida más allá del teléfono móvil, las zapatillas de marca, el coche guapo, la Play Station y el ordenador
-
La ciudadanía es clave para lograr una sociedad más justa. Es importante el papel activo del ciudadano en la sociedad para conseguirlo
-
Cada persona tiene uno o dos lenguajes de amor con los que se siente especialmente cómodo para expresar y recibir afecto
-
No es muy sencillo, aunque lo parezca, tener una postura correcta cuando permanecemos sentamos durante mucho tiempo










