Urbanidad en verso. Niños bien educados
El niño bien educado sigue siempre con cuidado los preceptos que ella enseña, que el que sus reglas desdeña, es por todos despreciado.

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El niño bien educado: la urbanidad y los buenos modales en verso
Aquella urbanidad
La generosa bondad
unida a la cortesía,
es, niños, la urbanidad;
la urbanidad es la guía
del hombre en la sociedad.
El niño bien educado
sigue siempre con cuidado
los preceptos que ella enseña,
que el que sus reglas desdeña,
es por todos despreciado.
El que cifra su placer
en herir y aborrecer
no es estimado jamás.
Quien no quiere a los demás
no puede hacerse querer.
La urbanidad verdadera
no es un vano fingimiento,
no es fórmula lisonjera
sino la franca y sincera
expresión de un sentimiento.
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Sentimiento generoso
de noble fraternidad,
sentimiento de bondad
que con lazo de cariño
nos une a la sociedad.
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El aseo y la limpieza de los vestidos es muy importante para que el niño tenga una buen imagen y presencia.


