Obligaciones negativas. A nadie debe ofenderse en su honra.
No hay cosa más importante ni más preciosa que la reputación; y así el quitarla a otro es muchas veces mayor delito que ofenderle en su hacienda o en su persona.

Obligaciones para con los demás.
Tenemos para con los otros algunas obligaciones, que son generales y comunes para todos, y otras respectivas a cada uno en particular.
Obligaciones generales.
Nuestras obligaciones generales para con todos los hombres se encierran en estos dos preceptos, no hacer a otro lo que no queramos que se nos haga a nosotros, y hacer con los otros lo que queremos que se haga con nosotros mismos. El primero de ellos contiene las obligaciones que se llaman negativas o de rigurosa justicia. El segundo, las obligaciones positivas o de beneficencia.
Obligaciones negativas.
Estas obligaciones se reducen a abstenernos de ofender a otro en manera alguna.
Podemos ofender a otro de tres modos, en la persona, en la hacienda, o en la honra.
A nadie debe ofenderse en su honra.
No hay cosa más importante ni más preciosa que la reputación; y así el quitarla a otro es muchas veces mayor delito que ofenderle en su hacienda o en su persona.
Por consiguiente cualquiera, así como debe cuidar de su propia fama con el mayor esmero, debe guardarse de perjudicar a la ajena.
Se perjudica a la fama del prójimo:
1º. Inventando calumnias contra él.
2º. Diciendo cualquiera delito suyo, que no sea absolutamente público y notorio, aunque sea cierta y siempre que se diga a quien no la sabe.
3º. Publicando y divulgando Io que otros han dicho contra él.
4º. Ridiculizándole, burlándole o escarneciéndole.
5º. Diciéndole injurias y desvergüenzas.
De todas estas cosas nos hemos de abstener con el mayor cuidado. El inventar falsedades para desacreditar a cualquiera, es la mayor maldad; pero aun cuando sean ciertas las cosas, no deben manifestarse sino cuando tenemos obligación de hacerlo, o cuando de nuestro silencio pudiese resultar a los demás algún grave daño.
" Debemos evitar el decir a otro injurias y desvergüenzas,
porque es una costumbre infame y villana, de que suelen resultar gravísimos daños"
Muchos no escrupulizan en contar lo que oyen a otros contra cualquiera persona; no reflexionando que causan con esto un daño gravísimo, porque de este modo llega a saber todo el mundo lo que antes sabían pocos; de lo que resulta que aun las mayores falsedades se divulgan por culpa suya, y se acreditan en todas partes.
Cuando alguno tenga alguna ridiculez en su persona o en su conducta, tampoco debemos burlarnos de él ni escarnecerle, antes si avisarle y corregirle, si es posible; y si no, compadecerle.
Aun con más cuidado debemos evitar el decir a otro injurias y desvergüenzas, porque además de ser esto indecentísimo , es una costumbre infame y villana, de que suelen resultar gravísimos daños.
Si tenemos pues alguna disputa con otro, expongamos nuestras razones con moderación y con decencia, absteniéndonos con la mayor cautela de toda palabra picante o injuriosa.
-
6612

Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia
Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo
Su opinión es importante.
Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.
-
Lo que voy a enseñaros es el arte de haceros agradables a todos. Para esto es preciso observar una conducta relativa a la edad de cada uno, a la condición y rango que se tiene en la sociedad, y según las personas con quienes se trata.
-
Los jóvenes, que no niños, también tienen que aprender a moverse de forma correcta en sociedad
-
Las conversaciones, alabanzas y los paseos a pie o en coche.
-
Es norma de cortesía tener la nariz muy limpia.
-
Los vinos se sirven por la derecha; el criado anuncia: "Vino de X", y se cuidará de que sean lo más variados y finos posible.
-
Hay que destinar a los huéspedes habitaciones confortables, con todos los objetos necesarios de uso cotidiano.
-
El conocimiento de algunos estilos es necesario, no precisamente para ser admitido en la sociedad de buen tono, sino para ser colocado en ella convenientemente.
-
Debemos benevolencia a todos los mortales; pero no debemos elevar la benevolencia al grado de amistad sino respecto de aquellos que merezcan ser estimados por nosotros.
-
La suposición, modo ya envejecido, y las más de las veces algo cándido, tiene por objeto aumentar la fuerza del razonamiento y convencer a la persona que nos escucha
-
Nunca hables contra todos los sujetos de una clase o especie, porque te puedes atraer un gran número de enemigos.
-
El juego es, como la mesa, una piedra de toque de la educación.
-
Pensamientos y sentencias breves de carácter doctrinal que se proponen sobre los buenos modales y la urbanidad.

